Eugenia Mandiburu (43), fue asesinada en su vivienda a escasos metros de donde se desarrollaban los festejos de carnaval en General Lavalle. Por el crimen fue detenido su expareja, Javier Flores, quien despertó sospechas al presentarse en los corsos con la ropa ensangrentada y lesiones visibles en su cuerpo.
De acuerdo con las primeras pericias, Mandiburu fue atacada con un objeto punzante que le provocó heridas mortales. Tras cometer el asesinato, el agresor ocultó el cadáver detrás de un sillón de la vivienda y se retiró del lugar.
Testigos aseguran que lo que generó mayor conmoción entre los asistentes al carnaval fue la impunidad con la que el hombre se movilizó tras el hecho: Flores se dirigió al predio de los festejos y fue visto por varios vecinos con la ropa manchada de sangre, rasguños en la nuca y una herida en uno de sus dedos.
Esta situación, sumada a que Eugenia no respondía los mensajes ni llamadas de sus allegados, encendió las alarmas. Ante la sospecha de que algo grave había sucedido, los vecinos dieron aviso inmediato a las autoridades policiales.
Al ingresar a la vivienda de la calle Cordine, el personal policial confirmó el femicidio al encontrar el cuerpo de la mujer oculto en el living. Inmediatamente, se inició un rastrillaje que permitió localizar y detener a Flores en las inmediaciones del predio de carnaval.
Los efectivos secuestraron las prendas ensangrentadas que llevaba el acusado para ser sometidas a peritajes de ADN.
La causa quedó a cargo de la Justicia de la provincia de Buenos Aires, bajo la carátula de Homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género (Femicidio). Los investigadores trabajan ahora para reconstruir las últimas horas de la víctima y determinar si existían denuncias previas por violencia contra el detenido.


