Pasaron más de 18 años del crimen de Mara Mateu y su familia atraviesa nuevamente la angustia por los planteos judiciales de uno de los condenados por el crimen.
La defensa de Adrián Svich busca que se revisen las pruebas de ADN incorporadas a la causa, un pedido que fue rechazado por el Tribunal de Casación Penal bonaerense y que ahora está a la espera de una decisión de la Suprema Corte de Justicia provincial.
“De ahí a querer revisar los ADN y, por consiguiente, tener que volver a analizar todas las pruebas, la verdad es que no me parece”, expresó Leónidas Mateu, el padre de la adolescente, en diálogo con TN.
El hombre cuestionó que se vuelva a poner en discusión la evidencia que permitió condenar a Svich y sostuvo que el expediente reúne otros elementos que lo vinculan con el crimen, más allá de los análisis genéticos.
También describió el impacto que estas presentaciones tienen en sus seres queridos: “Sentimos que es algo que no se acaba nunca y eso hace que te explote la cabeza”, lamentó.
El pedido para revisar las pruebas de ADN
La presentación se inició a mediados de 2025, cuando Svich, con el respaldo de la fundación Innocence Project Argentina, solicitó que se revisaran las pruebas genéticas de la causa.
Según contó Leónidas Mateu, el planteo pasó primero por el tribunal oral que había juzgado al condenado y luego llegó a la Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense, que lo rechazó.
Tras esa decisión, la fundación impulsó una nueva presentación para que el caso fuera analizado por otra sala. El reclamo llegó a la Suprema Corte de Justicia bonaerense y ahora se espera el sorteo de una nueva sala para evaluar el pedido.
La posibilidad de que se revisen las pruebas que permitieron condenar a Svich volvió a despertar el dolor de la familia de Mara. Leónidas Mateu describió la angustia que atraviesan cada vez que el caso vuelve a ponerse en discusión y recordó que la ausencia de su hija sigue presente en la vida cotidiana.
El crimen de Mara Mateu
Mara Mateu tenía 16 años cuando fue asesinada en los médanos de Santa Teresita, el 23 de marzo de 2008. Esa noche había salido de su casa para ir al centro.
Su familia comenzó a buscarla cuando no volvió a la hora acordada y, al día siguiente, un turista que paseaba a su perro encontró su cuerpo entre los médanos, cerca de la avenida Costanera y la calle 36.
La autopsia determinó que la adolescente había sido golpeada, abusada sexualmente y estrangulada con las manos y el cordón de una de sus zapatillas. Los investigadores también establecieron que había intentado defenderse y que llegó a rasguñar a uno de sus agresores.
Por el crimen fueron condenados a prisión perpetua Adrián Svich y Diego Buzzo. El primero era un turista que se había alojado en distintos alojamientos de Santa Teresita. Una empleada del hotel San Remo lo puso en la mira de la investigación después de denunciar un episodio en el que, según declaró, el hombre intentó intimidarla con una frase relacionada con “una mujer que había dejado tirada en la arena”.
Durante los allanamientos, los investigadores secuestraron elementos de la habitación de Svich. Meses después, un análisis genético realizado sobre una camisa permitió establecer una coincidencia con el perfil de Mara, una prueba que resultó determinante para su condena.
El segundo condenado fue Diego Buzzo, un joven que, según la investigación, conocía a la adolescente. Testigos lo habían visto caminar con ella la noche de su desaparición y las pericias genéticas detectaron rastros suyos en el cuerpo de Mara, en su campera y en el cordón utilizado para estrangularla.




