El Honorable Concejo Deliberante del Partido de La Costa llevó adelante la sesión de recambio legislativo, en la que asumieron los concejales electos y se despidió a quienes finalizaron sus mandatos. Lo que debía ser un trámite institucional terminó convirtiéndose en una de las jornadas más tensas del año.
La definición de la presidencia abrió el escenario de conflicto. La votación resultó en un empate 9 a 9 entre Ezequiel Caruso, del bloque oficialista y ganador de las últimas elecciones legislativas, y Elizabeth Ferrín, representante de La Libertad Avanza. Según lo establece la normativa municipal, en caso de paridad se impone el candidato del espacio triunfante en los comicios, por lo que Caruso fue confirmado nuevamente al frente del cuerpo.
La tensión se profundizó por la decisión de una concejal libertaria de no acompañar el acuerdo opositor que supuestamente se habría conformado para disputar la conducción del HCD. Ese voto quebró el frente común y desarticuló la estrategia que los bloques opositores habían pactado antes de la sesión. Minutos después, el oficialismo propuso a esa misma edil para ocupar la vicepresidencia 1ª, lo que generó aún más espasmos dentro del espacio libertario.
Horas más tarde, La Libertad Avanza local difundió un comunicado en el que desconoció políticamente a la concejal en cuestión, pese a una campaña entera con su nombre, acusándola de actuar “de manera unilateral” el mismo día de asumir y de “alterar la representación otorgada por la ciudadanía”.
Pese al clima de fuerte tensión, el Concejo logró completar la designación de autoridades. Tras nuevas votaciones también divididas en partes iguales, quedaron establecidas la vicepresidencia 1ª para Elizabeth Villalba, la vicepresidencia 2ª para Silvana Fretes y la continuidad de Daniel Rohr como secretario legislativo.
La sesión dejó formalizada la nueva integración del HCD, al tiempo que evidenció un escenario político atravesado por la paridad numérica, desacuerdos internos en el arco opositor y un oficialismo que consiguió sostener la conducción del cuerpo en un contexto conflictivo y altamente sensible.



