La Municipalidad de La Costa finalizó la demolición del edificio ubicado en Av. Costanera y calle 38 de Santa Teresita, cuya estructura había colapsado parcialmente en marzo pasado.
La medida tuvo que ser adoptada para proteger la integridad de los vecinos y vecinas y recuperar el entorno urbano de una de las esquinas más transitadas del frente costero. “Estamos trabajando para que nuestras ciudades sean más seguras, accesibles y ordenadas. Cada intervención busca cuidar la vida de los vecinos y mejorar la calidad del espacio público”, señaló De Jesús durante la recorrida.
La Municipalidad tuvo que tomar la decisión de intervenir de manera directa, a pesar del costo económico que implicó la demolición, luego de años de gestiones administrativas y notificaciones a los propietarios e inquilinos sobre el riesgo estructural del edificio. Ante la falta de respuesta y tras el colapso parcial ocurrido en marzo, el Municipio priorizó la seguridad pública y el bien común por sobre cualquier otra consideración.
“Se trata de una obra particular que la Municipalidad tuvo que afrontar implementando todas las medidas formales disponibles, con el objetivo principal de garantizar la seguridad de los vecinos”, explicó el jefe Comunal. “En los próximos días se completará la limpieza del lugar y se empalizará la zona sobre la línea municipal, recuperando el espacio público para el disfrute y la seguridad de todos”, completó Juan.
Por su parte, el secretario de Obras y Servicios Públicos, Walter Natalizia, detalló que la demolición se realizó de manera controlada y mecánica, y que actualmente se llevan a cabo tareas de limpieza y retiro de escombros. “El fin de semana ya se estará finalizando con el retiro de materiales y la limpieza de calles y veredas. Luego se correrá la empalizada hacia la línea municipal para liberar la Costanera y normalizar la circulación”, indicó el funcionario.
Natalizia precisó además que los escombros se reutilizan como relleno en distintos puntos del distrito, en zonas bajas o con cavidades por obras, “para mejorar la nivelación y evitar acumulación de agua o erosión”.
El predio demolido abarca unos 2.000 metros cuadrados y, aunque no es de propiedad municipal, el Estado local debió intervenir en vista del riesgo de derrumbe. La construcción se encontraba bajo un expediente iniciado en diciembre de 2024, con antecedentes de riesgo y sin titulares registrales activos, ya que la sociedad propietaria original se había disuelto y las sucesivas transferencias privadas nunca fueron regularizadas.
“Ninguno de los propietarios visibles o no visibles se presentó en tiempo y forma y la Municipalidad tuvo que decidir hacerse cargo de la demolición”, explicó Natalizia, quien anticipó que se iniciará un proceso legal de recuperación de costos y de las deudas acumuladas por tasas y servicios.



