Un estudio impulsado por la Red Costera Bonaerense (Recobo) que integran medio centenar de instituciones no gubernamentales y gubernamentales de 17 municipios, arrojó que un total de 78,36% de los desechos registrados entre septiembre y octubre de 2025 son distintos tipos de plásticos.
Este porcentaje representa un nuevo máximo frente a 2024 (74,05%) y evidencia la magnitud de la problemática, pese a los esfuerzos de prevención y concientización.
En el informe, los autores detallaron que 39.826 residuos fueron contabilizados en una superficie de 172.359 metros cuadrados de playas. Las localidades censadas fueron San Pedro, Punta Lara, Punta Indio, Reserva Natural El Destino, San Clemente del Tuyú, Santa Teresita, Mar de Ajó, Pinamar, Villa Gesell, Mar Chiquita, Mar del Plata, Necochea, Quequén, Marisol (Coronel Dorrego), Coronel Rosales, Villa del Mar, Ingeniero White, Bahía Blanca y Daniel Cerri.
Los resultados muestran que los residuos plásticos siguen dominando la composición de la basura costera, con impactos directos sobre los ecosistemas marinos y la fauna que habita o utiliza estos ambientes. Dentro de este grupo, los fragmentos plásticos fueron el ítem más encontrado, representando el 27,32% del total de los residuos censados. Estos fragmentos provienen de la degradación de objetos plásticos de mayor tamaño que no se biodegradan, sino que se fragmentan progresivamente en piezas cada vez más pequeñas, incluyendo microplásticos, que pueden ser ingeridos por distintas especies y entrar en la cadena alimentaria.
En segundo lugar se identificaron las colillas de cigarrillo, que alcanzaron el 21,34% del total de residuos. Aunque suelen pasar desapercibidas por su tamaño, las colillas constituyen un residuo altamente contaminante: están compuestas principalmente por acetato de celulosa, un tipo de plástico no biodegradable, y durante su degradación liberan nicotina, metales pesados y otros compuestos químicos tóxicos. Estas sustancias pueden afectar la calidad del agua y resultar perjudiciales para la fauna marina, especialmente para aves y otros animales costeros que pueden ingerirlas accidentalmente.
A estos residuos se suman los restos de redes, sogas, líneas de pesca y otros desechos vinculados a la actividad pesquera, que también fueron registrados durante el censo.
Este tipo de basura representa un riesgo particular para la fauna marina, ya que puede provocar enmalles, enredos y lesiones, dificultando el desplazamiento, la alimentación y, en muchos casos, comprometiendo la supervivencia de los animales. Mamíferos marinos, aves y tortugas pueden quedar atrapados en estos materiales, incluso cuando ya no están en uso y permanecen abandonados en el ambiente.



