A los 84 años falleció en Mar de Ajó el reconocido sastre Jorge Williams, sastre que se hizo popular por presentarse a votar con llamativos trajes celestes y blancos.
Williams había dedicado más de siete décadas al oficio y se había convertido en una de las figuras más particulares de la sastrería artesanal argentina.
Nacido el 6 de enero de 1942 en Dolavon, provincia de Chubut, comenzó a trabajar cuando tenía apenas 11 años en una sastrería de Trelew. Allí aprendió las técnicas de confección que lo acompañaron durante toda su vida y que luego perfeccionó en diferentes puntos del país y del continente.
Su recorrido profesional también lo llevó a vivir y trabajar en México. Más tarde se instaló en la Ciudad de Buenos Aires, donde abrió un local en el barrio de Palermo y reunió una amplia colección de trajes, chalecos y capas confeccionados por él mismo.
Aunque su trabajo era reconocido, Williams alcanzó notoriedad nacional por sus apariciones durante las elecciones. Cada vez que concurría a votar lo hacía con diseños inspirados en los colores de la bandera argentina, entre ellos un traje celeste y blanco acompañado por una capa y una galera.
Las imágenes circularon por redes sociales y medios de todo el país hasta convertirlo en una de las postales más recordadas de las jornadas electorales. Su particular estilo quedó asociado a una forma excéntrica y profundamente personal de expresar la argentinidad.
En marzo de este año había regresado al Valle Inferior del Chubut y brindado entrevistas a medios de la región. En una de ellas resumió la confianza que tenía en su trabajo: “Soy un creador. Y soy el número uno de Latinoamérica. Soy el único”.
Durante los últimos años se había radicado en Mar de Ajó, donde continuaba ligado a la sastrería y realizaba principalmente arreglos. También mantenía una relación especial con Puerto Madryn, ciudad en la que vivió durante parte de su extensa trayectoria.
Desde sus primeros pasos en Trelew hasta sus recordados trajes patrióticos, Jorge Williams construyó una identidad inconfundible. Su muerte en Mar de Ajó marca la despedida de un artesano que llevó su oficio y los colores argentinos como sello personal.




