Pablo Molina y Marisa Ardisana viven en Las Toninas desde hace 8 años tras mudarse desde Quilmes. Luego de cumplir su sueño de establecerse en un lugar tranquilo, cerca del mar decidieron dar un paso más y avanzar en otro proyecto pendiente: transformar un colectivo en una casa rodante amplia y cómoda para viajar en familia.
En diciembre de 2025 compraron un Mercedes-Benz 2007 y, en pocas semanas, Pablo puso manos a la obra con la ayuda de su mujer. “Hicimos todo a pulmón”, admitieron en diálogo con Infobae.
“Yo siempre quise algo más grande”, contó Pablo, de 51 años, que trabaja como mecánico y electricista, y tiene experiencia al volante de vehículos pesados. La idea era dejar atrás los espacios reducidos de la camioneta Traffic que habían equipado años antes. “Queríamos que fuese como una casa y que tuviera espacios más amplios para movernos”, explicó.
Así nació “El Rutero”, un motorhome con cocina, comedor, living, baño con ducha y una habitación con cama de dos plazas. Y aunque el proyecto todavía tiene detalles por terminar, la pareja ya disfruta de su nueva casa sobre ruedas. Por ahora, el colegio de su hijo Luciano y el trabajo condicionan los viajes largos, pero la idea de vivir recorriendo distintos lugares sigue firme.

EL RUTERO
“El vehículo mide 10,60 metros de largo por 2,40 de ancho. De los asientos originales solo quedó el del conductor. La distribución la pensamos para tres personas, aunque cuenta con más plazas habilitadas para pasajeros. Hay un sillón en el living, que también puede transformarse en cama”, detalló Pablo.
En el interior, el espacio se organiza como una pequeña vivienda. La cocina tiene cuatro hornallas y horno convencional, mientras que la heladera con freezer funciona con distintos voltajes, una característica que permite adaptarla al sistema eléctrico del motorhome. También hay agua fría y caliente, un calefón a gas y una ducha.
Para almacenar el agua, Pablo instaló un tanque de agua limpia y otro destinado a las aguas grises, que reciben los líquidos provenientes de la pileta de la cocina, el baño y la ducha. El inodoro es seco. Para beber y preparar mate, la familia utiliza agua potable en bidones.
El baño, la cocina y los espacios para dormir conviven dentro de la estructura original del colectivo. “Algunas ventanas fueron selladas para evitar filtraciones, un problema habitual en este tipo de vehículos, mientras que otras permanecen operativas para permitir la ventilación y el ingreso de luz natural”, especificó Pablo, quien todavía tiene pendientes algunos detalles estéticos.

Una de las incorporaciones más recientes fue el equipo de energía solar, que instaló personalmente y que le permite alimentar los artefactos eléctricos sin tener que conectarse a la red de un camping. “El sistema incluye baterías que abastecen los equipos del interior, con conexiones que permiten utilizar aparatos tanto a 220 voltios como a 24 voltios. La heladera, por ejemplo, la utilizo en 24 voltios porque consume menos energía”, contó.
A eso se suma Starlink, el servicio de Internet satelital que incorporó recientemente. Con la antena, que puede colocar y retirar según las necesidades del viaje, la familia puede conectarse incluso cuando está lejos de las zonas urbanizadas.
El equipamiento incluye también un televisor inteligente para ver plataformas como Netflix y una calefacción a gasoil que se controla desde el celular. “El sistema permite programar la temperatura y mantener el interior cálido durante las noches frías, sin necesidad de recurrir a una conexión eléctrica externa”, especificó.
Los primeros viajes sirvieron para poner a prueba la casa rodante y descubrir qué cosas funcionaban y cuáles necesitaban cambios. El próximo objetivo es recorrer la costa bonaerense hacia el sur. “Conocemos hasta Necochea, así que vamos a bajar para Claromecó, Reta y descubrir playas como las de San Antonio Este”, adelantó. La intención es realizar ese viaje durante marzo, cuando termina la temporada alta y Pablo puede tomarse casi un mes de vacaciones y dedicarle más tiempo al recorrido.
Aunque todavía no pudieron concretarlo, la pareja remarcó que “la idea de vivir en el motorhome no es un plan para cuando llegue la jubilación”. Ambos quieren aprovechar el tiempo que tienen por delante para viajar y construir una vida con mayor libertad de movimiento.




