Por el Dr. Alberto Dibbern,
ex Secretario de Políticas Públicas Universitarias
La radiografía regional de los resultados de las Pruebas Aprender en distritos de la Costa Argentina evidencia un escenario con marcados contrastes locales, donde la cercanía entre los distritos muy vinculados por la industria del turismo no garantiza los mismos resultados en el aprendizaje de los alumnos.
Pinamar y General Madariaga presentan el mejor rendimiento pedagógico de la zona costera. En Lengua, alcanzan -al menos- un 84% de alumnos en los niveles Satisfactorio y Avanzado, superando holgadamente el promedio de la Provincia de Buenos Aires (PBA), que se ubica en el 77,4%. Ambos municipios también encabezan la región en Matemática y vuelven a superar el promedio de PBA: Logran diferenciales positivos respecto a la media provincial de +4,8% (Pinamar) y +6% (Madariaga) en los estudiantes con mejor rendimiento.
Los mayores desafíos están en Villa Gesell y Partido de la Costa. Ambos partidos muestran resultados por debajo del promedio de PBA tanto en Lengua como en Matemática. Villa Gesell muestra el escenario más complejo de la región: un 5,2% de alumnos está por debajo del nivel básico en Lengua y un alarmante 21,5% está en esa situación en Matemática. Es decir, más de 1 de cada 5 estudiantes no alcanza las competencias mínimas requeridas en cálculo aritmético básico.
Al ser la ciudad más grande y con más escuelas de la región, Mar del Plata (Gral. Pueyrredón) muestra un rendimiento equilibrado. Su punto más fuerte está en Matemática, que es el talón de Aquiles en general para las escuelas no solo de la región sino argentinas: en esa asignatura, el 21% de los alumnos alcanzó el nivel más alto, logrando que el municipio quede un 6,8% por encima del promedio provincial en el total de alumnos con rendimiento positivo (satisfactorio y avanzado).
Al contrastar la radiografía costera con los indicadores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la asimetría es significativa. Ningún distrito de la costa logra competir con las métricas porteñas. La brecha en Matemática se profundiza en los municipios con peores resultados: el Partido de la Costa queda a casi 20 puntos por debajo de CABA y Villa Gesell registra la distancia más grande, quedando 21 puntos abajo.
¿A qué responden estas diferencias entre vecinos geográficos? Las evaluaciones estandarizadas no revelan causas directas, pero la literatura pedagógica y sociológica aporta algunos indicios. El rendimiento en las grandes ciudades como Mar del Plata suele verse favorecido por una más alta densidad de escuelas técnicas y preuniversitarias. Estas modalidades se caracterizan por una alta carga horaria en asignaturas duras y por una jornada escolar extensa.
Por otra parte, la diferencia entre ciudades balnearias de alta estacionalidad turística responde a dinámicas complejas. El nivel socioeconómico de los hogares sigue siendo la variable con mayor correlación en el desempeño académico, un factor en el que Pinamar tiene una ventaja relativa frente a zonas más postergadas como Villa Gesell o La Costa. Esta diferencia socioeconómica se vincula con la capacidad de generación de riqueza de cada municipio: según los registros del Producto Geográfico Bruto (PGB) per cápita de 2023 (expresados en pesos constantes de 2004), General Madariaga lidera la región con $16.830 (puesto 75 de 135), seguido por General Pueyrredón con $14.878 (puesto 95) y Pinamar con $13.488 (puesto 109). En la base de la escala regional, coincidiendo con los menores rendimientos escolares, se ubican Villa Gesell con $11.767 (puesto 118) y el Partido de la Costa con $11.307 (puesto 122).
A esta realidad se suma otra ventaja clave: qué tan atractiva es cada ciudad para atraer y retener a los mejores maestros. No se trata solo de la preparación que el docente trae cuando se recibe, sino de la capacitación continua que recibe mientras está trabajando en la escuela. Por su parte, el caso de General Madariaga demuestra las ventajas de la estabilidad: al ser una comunidad de matriz agropecuaria y menor recambio habitacional brusco, se reduce la «golondrinización» escolar. Esto favorece la regularidad de las trayectorias y protege el arraigo y la continuidad de los equipos docentes, un recurso crítico que suele resentirse en ciudades costeras con problemas para la residencia permanente de los maestros.
La realidad de esta radiografía costera nos recuerda que la fragmentación del sistema educativo argentino sigue siendo una deuda federal. El verdadero desafío de la equidad educativa no está en la presunción de incluir a los chicos en las escuelas promoviendo normas cada vez más laxas en torno a la regularidad escolar y evaluaciones permisivas que ayudan poco a los alumnos. En lugar de nivelar para abajo, hay que nivelar para arriba y apuntar a un mejor y más exigente nivel educativo.
Para avanzar por ese camino, revisemos qué mejoras se pueden aplicar, por ejemplo, respecto a la conformación de equipos docentes para favorecer su continuidad e identidad comunitaria. Asimismo, entendiendo que nada se hace sin el involucramiento de las familias, es indispensable lograr que haya un real interés de los padres en fomentar las mejoras del nivel educativo de sus hijos. Conseguir una base sólida en la escuela media es indispensable para proyectar el ingreso a la universidad. Lograr una población cada vez más grande de estudiantes en el nivel superior promoverá un mejor nivel socioeconómico en cada zona y eso, indefectiblemente, repercutirá de forma favorable en los niveles básicos, generando un círculo virtuoso indispensable para nuestro desarrollo.




