El análisis no es fácil tiene varios matices, especialmente si estamos en el inicio del misterioso mes de febrero, algunos tienen que ver con controles y otros con la ilegalidad de quienes no poseen habilitación, de los que tienen precios exorbitantes o de los que encuentran una clave de ajuste en la fragilidad de un trabajador de temporada.
El cimbronazo fue importante para el sector comercial, pero de a poco se van “acomodando las cargas” de una realidad difícil, ese sería el concepto en torno a la realidad del comercio, según el presidente de la Cámara de Comercio de Pinamar, Gustavo Sosa, quien recuerda al inicio del proceso, como se iban llevando a cabo reuniones de las distintas cámaras que nuclean al sector.
Además de ver cierta mejora de la actividad, un tema que no se menciona es el de los precios exagerados de productos y servicios.
“Lamentablemente no todos son conscientes de cómo hay que trabajar o por ahí el comerciante golondrina como lo llamamos nosotros viene con una expectativa cada vez con menos días, pero por eso es difícil y creo que se va regulando. Por suerte también tenemos muchos colegas, mucha competencia en diferentes rubros donde se van ajustando los valores. Se trabajó mucho en valores. También tengamos en cuenta que fue un año complicado. No solo aumentaron los impuestos, los servicios…aumentaron todos y lamentablemente hay que afinar el lápiz para absorber esos aumentos. Apuntar a la rentabilidad y poder tener una mejor temporada”, dijo Sosa.
El comentario del dirigente se extiende a otro sector, los departamentos con servicios donde hay un 50 % de emprendimientos que no están habilitados. Quedan muchos espacios sin resolverse donde es evidente que la crisis debilita el pacto que debe haber entre vendedor y comprador olvidándonos que en realidad somos todos vecinos.