El crecimiento del tránsito y la expansión de las localidades de la Costa Atlántica aparecen entre los argumentos que sustentan la transformación de la Ruta 11 entre Mar de Ajó y Pinamar. El corredor recibió más de dos millones de pasos vehiculares durante la última temporada de verano.
Según los datos incluidos en la presentación provincial, entre el 15 de diciembre de 2025 y el 1 de marzo de 2026 se contabilizaron 2.140.464 pasos en los peajes de La Huella y Madariaga, considerando ambos sentidos.
La presión sobre la ruta también creció junto con la población de los municipios alcanzados por el proyecto. Entre 2010 y 2022, pasaron de reunir 118.808 habitantes a 167.036, lo que representa un aumento del 40,6%.
La seguridad vial es otro de los puntos centrales. El diagnóstico provincial identifica accidentes a lo largo de la traza, con especial preocupación por las colisiones frontales que se producen cerca de accesos, egresos y curvas, además de salidas de la vía que aumentan durante los meses de mayor movimiento turístico.
La separación física de los sentidos de circulación busca reducir justamente ese tipo de siniestros. A la vez, los nuevos retornos permitirán concentrar los cambios de sentido en sectores preparados específicamente para esas maniobras.
La obra incorpora además medidas vinculadas con el ambiente. Se prevén cuatro pasos de fauna, monitoreo de especies y señalización especial, junto con un programa de forestación que establece la incorporación de tres nuevos ejemplares por cada árbol que deba ser retirado.
El proyecto forma parte de una transformación más amplia de la Ruta 11. Mientras se proyecta el tramo entre Mar de Ajó y Pinamar, avanza la construcción de otros 72,4 kilómetros entre Villa Gesell y Mar Chiquita. La planificación provincial apunta así a completar 287,2 kilómetros de autovía entre Esquina de Crotto y Mar del Plata.




